Capítulo I - El Contexto del Documento
El mundo cambiante que nos rodea
El mundo de hoy se caracteriza por un constante proceso de cambio en todos los ámbitos. Los cambios que más saltan a la vista se ubican en el mundo de los negocios la economía globalizada y de la tecnología la revolución de las tecnologías de información y comunicaciones, la "conectividad" mundial.
No es sorpresa para nadie que estos dos fenómenos estén íntimamente relacionados. La penetración del mercado global a todos los rincones del mundo depende de la eficiencia de las transacciones electrónicas la transmisión de fondos, pedidos y contratos, pero sobre todo de datos e información. Las economías más dinámicas de hoy se caracterizan por su alto contenido de información y conocimiento como herramienta y capital de trabajo.
Para ser competitivo en el mundo de hoy, un país debe aprender no sólo cómo producir y vender mejor, sino también y de manera urgente cómo manejar su riqueza de conocimiento, cómo generar nuevos conocimientos, cómo traducir el conocimiento en información útil[1] para los objetivos del desarrollo y la competitividad, y cómo captar información externa y aplicarla localmente en provecho de sus fines. Es imposible participar adecuadamente en la economía globalizada de hoy sin un buen manejo de la información y del conocimiento como motor y criterio de la actividad productiva y comercial. Las ventajas comparativas de las naciones ya no pueden sustentarse en el bajo costo de su mano de obra y/o recursos naturales.
A la vez, el mundo interconectado tiene enormes implicaciones para los países en desarrollo en términos sociales, culturales y políticos. La introducción del televisor en los años 50s y 60s introdujo el mundo industrializado a nuestros hogares y cambió radicalmente las expectativas sociales y políticas de las clases medias y altas; el auge de la emigración de los años 70s y 80s resultó en la proliferación de la televisión y música del Norte entre inclusive los hogares más humildes del país.
Muchos hablan incluso del peligro de "perder" nuestras costumbres, valores e idiomas ante la "ofensiva" unilateral de culturas ajenas, y los productos de consumo que los acompañan a raíz de la reducción de las barreras arancelarias. ¿Seremos simples consumidores de productos, valores, idiomas e ideas ajenas, o aprovecharemos la globalización y la interconectividad para participar, de igual a igual, en un mundo cada vez más pequeño?
La nueva interconectividad mundial presenta dos oportunidades especiales para los países pequeños y los países en desarrollo: 1) la conectividad es interactiva, y reduce las barreras tradicionales de entrada comercial y cultural, promoviendo así la participación en todos los escenarios mundiales; 2) gracias a la constante evolución tecnológica, cuyo costo de desarrollo es asumido principalmente por los países desarrollados, el costo de participación para los países menos desarrollados se está abaratando día a día.
Sin embargo, presenta también una amenaza, que nos obliga a actuar con suma agilidad: debido a la velocidad de los cambios, el costo de no participar se eleva día a día también, ampliándose peligrosamente la brecha entre los "conectados" y los "desconectados" así como la dificultad de cerrar dicha brecha entre más tiempo transcurra.
En breve, el reto que enfrentamos ya no es simplemente el de captar y absorber realidades ajenas efectivamente, sino el de desarrollar la capacidad de producir, compartir y difundir realidades propias. La interconectividad mundial nos reta a participar, con el mejor de lo nuestro, no sólo en la economía mundial, sino también en los escenarios políticos y culturales. En las palabras del escritor nicaragüense Sergio Ramírez: "Se trata, desde los tiempos de la invención de la imprenta hace cuatro siglos, de la revolución cultural más formidable de la historia de la humanidad; y ausentarse del potencial de sus formulaciones creativas, es resignarse a asumir solamente sus consecuencias".[2]
¿Cómo hacerlo? Los cambios siempre empiezan en casa, y en este caso, se trata, como sociedad, de aprender a cambiar, y así poder enfrentar y aprovechar los cambios continuos que el mundo interconectado genera.
Las sociedades de aprendizaje en el mundo
El concepto de una Sociedad de Aprendizaje[3] se basa en el creciente reconocimiento del papel que juega la adquisición, creación, asimilación, diseminación y aplicación del conocimiento en todas las áreas del desarrollo. Aunque el concepto de la importancia del conocimiento en el desarrollo no es nada nuevo en sí, la acelerada conectividad mundial nos obliga a abordarlo en la práctica y con urgencia. Por ejemplo, el Informe sobre el Desarrollo Mundial 1998-1999, del Banco Mundial, refleja la aceptación cada vez mayor de la importancia del "factor conocimiento" en el desarrollo económico, a la par de la mano de obra y el capital. Aunque es difícil cuantificar el conocimiento, su importancia puede entreverse en base a tres tendencias relacionadas que son especialmente pertinentes a las perspectivas de crecimiento de economías pequeñas y cada vez más abiertas como la salvadoreña:
Pero estas tendencias por sí solas no parecen garantizar el aporte del conocimiento al enriquecimiento y sostenibilidad del crecimiento económico y el bienestar social. En otras palabras: si aceptamos, por ejemplo, que el acceso a los mercados mundiales es un factor clave pero insuficiente para estimular el desarrollo a largo plazo para las economías pequeñas en desarrollo, también entenderemos que el acceso al conocimiento mundial constituye un factor clave pero insuficiente para estimular el desarrollo económico y social a largo plazo en base al conocimiento.
Un enfoque más creativo y sostenible sería el énfasis en la creación y movilización amplia de la capacidad local de crear y aplicar el conocimiento en todos los ámbitos de la vida económica y social. Este enfoque está al centro del concepto de una Sociedad de Aprendizaje.
A nivel abstracto, la característica principal de una Sociedad de Aprendizaje suele definirse como su capacidad de garantizar un proceso continuo de canalización efectiva de conocimientos, habilidades e información hacia los sectores más amplios de su población. Pero esto no es todo. Una Sociedad de Aprendizaje implica una cultura, instituciones y procesos por medio de los cuales todos los actores de una sociedad comparten una actitud pro-activa hacia la creación, diseminación, difusión, aplicación y valoración del conocimiento.
Debido a su novedad, podría ser difícil comprender cómo una estrategia de Sociedad de Aprendizaje se diferencia de las estrategias tradicionales de desarrollo basados en cambios muy concretos y estadísticamente comprobables. Sin embargo, además de ser difícil de medir por medios tradicionales, el conocimiento posee características singulares es un insumo económico que no pierde su valor al compartirse, y que es accesible a casi todos por igual[4] lo cual lo distingue del capital y la mano de obra. La importancia acelerada del conocimiento como factor de desarrollo requiere la formulación de una estrategia de Sociedad de Aprendizaje complementaria a las estrategias económicas anteriores basadas en mejoramientos de la educación, la infraestructura y la tecnología:
Algunas características de las Sociedades de Aprendizaje
Durante los últimos diez años, una cantidad creciente de países y regiones en todo el mundo ha estado formulando estrategias para mejorar la adquisición, creación, asimilación y aplicación del conocimiento en aras de sus planes de desarrollo (ver bibliografía); las estrategias incluyen esfuerzos importantes por garantizar una mejor colaboración entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil.
Estas sociedades se caracterizan por su aceptación de la importancia del conocimiento como recurso público, y del aprendizaje como proceso colectivo que debe enriquecerse constantemente para permitir el surgimiento de sinergias favorables a través de los diferentes sectores de la sociedad. Estas sociedades buscan interconectar y dar voz a todos sus sectores por igual, reduciendo así las desigualdades y aumentando las oportunidades para todas y todos. El trabajo en red para el mejoramiento de las condiciones de vida, el enriquecimiento cultural, la participación en proyectos colectivos independientemente de las distancias, y otros esfuerzos similares, implica un creciente potencial de intercambios entre individuos y organismos hacia un fin común.
A la vez, a nivel empresarial, se ve un número cada vez mayor de redes nacionales e internacionales, que interconectan a proveedores, productores, distribuidores y consumidores, todos vinculados en una cadena de valor por medio de la cual fluyen no sólo materias primas y recursos financieros, sino también conocimiento e información, que son utilizados cada vez más como recurso compartido. Dentro de estas redes, el aprendizaje constituye un proceso importante que permite la adaptación al ambiente difícil de los mercados dinámicos de hoy, que se caracterizan por su corto ciclo de producción y pedidos, y su demanda creciente de calidad y entrega oportuna, así como de fabricación a la medida.
El aprendizaje en el contexto del desarrollo es, por lo tanto, un proceso eminentemente social, y se caracteriza por el trabajo y el intercambio en redes de información y conocimiento.
El contexto actual de El Salvador
Desde la conclusión de su guerra civil en 1992, El Salvador ha tomado medidas para modernizar y hacer más eficiente su gobierno, para consolidar sus instituciones democráticas fundamentales, para reconstruir sus programas sociales, para integrarse a los mercados regionales y mundiales, y para potenciar la competitividad.
El éxito de estos esfuerzos ha variado de sector en sector, pero ha surgido una serie de puntos de partida muy importantes para el desarrollo en base al conocimiento, entre otros:
Los primeros esfuerzos por construir una Sociedad de Aprendizaje en El Salvador
En este contexto, con el patrocinio del Gobierno de El Salvador y el apoyo del Banco Mundial, se inició a principios de 1998 un esfuerzo amplio y participativo por forjar una visión y estrategia de una Sociedad de Aprendizaje a la medida de El Salvador. Aunque el mandato inicial del ejercicio se asemejaba más a un estudio de factibilidad que a un ejercicio de reflexión colectiva, se decidió que los resultados del segundo enfoque tendrían una mayor legitimidad y viabilidad a largo plazo. Como resultado, nació la iniciativa Conectándonos al Futuro de El Salvador. Los objetivos fundamentales del ejercicio son:
Los resultados del ejercicio se presentan a continuación. Estos son el producto de la sinergias generadas por el empleo de una serie de tácticas distintas e interrelacionadas:
En las siguientes páginas, ofrecemos a la nación salvadoreña los resultados de este primer paso hacia los cambios necesarios para forjar una Sociedad de Aprendizaje en El Salvador.
Notas:
1. Usamos la palabra "conocimiento" para denotar la riqueza interna que posee una persona o grupo; ésta debe "traducirse" en "información" para poderse intercambiar entre personas o grupos distintos. En otras palabras, la información es un medio de intercambio de conocimiento, y no siempre tiene el mismo valor para todos. La misma información puede ser útil para algunos, sirviendo para enriquecer su base de conocimiento, y a la vez inútil o menos útil para otros, si no tiene relevancia para la base de conocimiento de éstos. [volver] 2. Ramirez, S. "Nos vemos el siglo que viene", Revista de Cultura Búho, San Salvador, mayo 1999, http://www.tendencias.net/buho/01/doc4.html. [volver] 3. El concepto de una Sociedad de Aprendizaje caracterizada por el aprendizaje y experimentación colectivos ha sido analizado a través de una serie de estudios importantes. Existen tres perspectivas complementarias sobre este tema que tienen especial relevancia desde el punto de vista de políticas públicas: 1) En cuanto a la Sociedad de Aprendizaje como economía basada en el conocimiento, ver Employment and Growth in the Knowledge-Based Economy, OCDE, 1996; 2) En cuanto a la Sociedad de Aprendizaje como sociedad interconectada, ver D. Foray y B-A Lundvall, "The Knowledge-Based Economy: From the Economics of Knowledge to the Learning Economy" en Employment and Growth in the Knowledge-Based Economy, OCDE, 1996, y M. Castells, The Information Age. Economy, Society and Culture, Vol. 1: The Rise of the Network Society, Blackwell, 1997; y 3) En cuanto a la Sociedad de Aprendizaje como nueva forma de gobernación en la cual el poder es descentralizado para ayudar a los ciudadanos y otros actores a aplicar su conocimiento local a la formulación de soluciones idóneas para sus circunstancias particulares, pero en la cual los organismos coordinadores nacionales requieren que los actores compartan su conocimiento con otros que enfrentan problemas similares, ver por ejemplo, M. Dorf y C. Sabel, "A Constitution of Democratic Experimentalism", Columbia Law Review, Vol. 98 No. 2 (marzo 1998), y a publicarse por Harvard University Press. [volver] 4. Ver Informe sobre el Desarrollo Mundial 1998-1999, Banco Mundial, capítulo 1, http://www.worldbank.org/wdr/wdr98/index.htm. [volver] 5. "cooperación" + "competencia". [volver]Todos los derechos reservados. Se permite reproducir el contenido de esta publicación siempre y cuando se cite la fuente completa: Conectándonos al Futuro de el Salvador, "Estrategia para la Creación de una Sociedad de Aprendizaje", San Salvador, 1999, http://www.conectando.org.sv/Estrategia/